Uñas frágiles o quebradizas: lo que tu cuerpo intenta decirte

Casi nunca les prestamos atención... hasta el día en que empiezan a romperse con el más mínimo golpe. Uñas que se parten, se desmoronan o se ablandan: este pequeño detalle cotidiano puede volverse rápidamente molesto, incluso preocupante. ¿Y si tus uñas en realidad intentaran enviarte un mensaje? Porque detrás de un problema aparentemente estético suele haber un desequilibrio más general relacionado con la salud de las uñas.

Por qué las uñas son las primeras en dar la alarma

Las uñas crecen lentamente y reflejan lo que sucede dentro del cuerpo con el tiempo. Cuando se vuelven frágiles, suele deberse a que el cuerpo carece de ciertos componentes esenciales. Es como una casa con cimientos frágiles: todo lo demás acaba por desprenderse.

Fatiga persistente, alimentación desequilibrada, estrés crónico o hábitos demasiado agresivos… las causas suelen ser múltiples y se desarrollan de forma silenciosa.

Nutrición: la clave a menudo subestimada

Las uñas están compuestas principalmente de queratina, una proteína que necesita nutrientes específicos para mantenerse fuertes.

Una deficiencia de vitaminas del complejo B, en particular las asociadas con un cabello y uñas sanos, puede hacer que estos se vuelvan más finos y quebradizos. Asimismo, una ingesta insuficiente de proteínas puede ralentizar su crecimiento y debilitar su estructura.

En tu plato, privilegia una dieta variada y equilibrada: huevos, pescado, legumbres, verduras, frutos secos… Estos alimentos favorecen de forma natural la estructura de la uña y mejoran su aspecto con el tiempo.

La deshidratación, el enemigo silencioso de las uñas