arrugado con la letra de su hija se repetía en su mente una y otra vez un soldado que había sobrevivido a campos de batalla ahora se sentía completamente desarmado beatriz salió de la sala de urgencias y se dirigió a la estación de enfermería donde Rosalía la esperaba con una expresión de profunda preocupación el pasillo seguía vacío y el tic tac del reloj de la pared resonaba como un eco lejano en la quietud del hospital rosalía ¿recuerdas a esa mujer que vino hace unas semanas preguntó Beatriz en voz baja revisando el expediente de Susana esa que quería solicitar un acta de
desaparición para una niña pero que no traía ningún documento que probara su parentesco la enfermera sintió de inmediato su memoria refrescada por la terrible revelación de esa tarde sí la recuerdo perfectamente se llamaba Renata Cordero su actitud era muy extraña no parecía una madre angustiada sino alguien que estaba planeando algo turbio por eso me negué a ayudarla ¿crees que ella esté involucrada en todo esto preguntó Rosalía aunque en el fondo ya conocía la respuesta beatriz asintió con una expresión sombría nadie pide esos papeles sin motivo
oculto y el estado en que llegó Susana lo confirma todo sin que ellas lo notaran Gustavo había escuchado la conversación desde su asiento el rostro aún marcado por las lágrimas se levantó y caminó hacia ellas no preguntó no discutió simplemente asintió en silencio su mente atando los cabos de una trama macabra no he regresado a este pueblo solo para abrazar a mi hija” dijo con una voz grave y firme como la tierra mojada “he regresado para recuperar todo lo que le fue arrebatado.
” Su calma era más aterradora que
cualquier grito de rabia hay heridas que no necesitan sangre para doler ni gritos para ser crueles a veces el silencio de una promesa es el arma más poderosa salió del hospital sin decir nada más su destino ahora trazado con una claridad implacable la noche ya se cernía sobre él pero su camino estaba iluminado por el fuego de la justicia su vehículo se detuvo frente a un viejo taller mecánico en una intersección polvorienta aunque un cartel decerrado colgaba en la puerta las luces del interior seguían
encendidas un hombre de hombros anchos y cabello entre cano limpiaba piezas de motor con un trapo viejo santiago llamó Gustavo desde la puerta el hombre levantó la cabeza y sus ojos brillaron al reconocer a su viejo amigo era Santiago Mena su compañero de la Academia Militar el hombre que una vez le salvó la vida al desactivar una mina improvisada gustavo Romero sonrió Santiago dejando el trapo a un lado pensé que te habías olvidado de este viejo soldado su voz era cálida pero notó de inmediato la tormenta en los ojos de su amigo gustavo no sonrió de vuelta necesitaba
más que solo consuelo necesitaba un aliado entró al taller y cerró la puerta tras sí la conversación que estaba a punto de tener no era para oídos curiosos el olor a grasa y metal le trajo recuerdos de un tiempo más simple pero su presente era demasiado complejo “santiago necesito tu ayuda ha pasado algo terrible” comenzó Gustavo su voz cargada de una urgencia que su amigo comprendió al instante le relató todo lo sucedido desde su regreso hasta el hallazgo de Susana y la conversación que escuchó en el hospital
santiago escuchó en silencio su expresión transformándose de la sorpresa a una furia contenida cuando Gustavo terminó el mecánico no dudó ni un segundo esa mujer pagará por lo que ha hecho cuenta conmigo para lo que sea hermano sabes que mi lealtad es tuya animado por el apoyo incondicional de su amigo Gustavo condujo de regreso a la casa que ahora sentía como territorio enemigo entró en la oscuridad sabiendo que Renata estaría dormida se dirigió directamente a su antiguo despacho un lugar que ella nunca frecuentaba la cerradura había sido cambiada pero
Gustavo era un hombre previsor usó una llave de repuesto que había escondido años atrás detrás de una maceta un hábito militar que ahora le sería de gran utilidad la puerta se abrió revelando una habitación cubierta por una fina capa de polvo sobre el escritorio una pila de documentos lo esperaba el primero era un certificado de defunción a su nombre Gustavo Romero con el campo del declarante en blanco y sin el sello oficial del Ministerio de Defensa luego una carta de poder que transfería todos sus bienes a Renata Cordero
y al final lo peor de todo una solicitud de ingreso de Susana a una institución llamada Centro Amanecer Nuevo un lugar que había sido investigado por la prensa por encubrir una red de compraventa de menores la sangre de Gustavo se heló en sus venas no eran simples papeles eran armas de tinta y sellos incapaz de soportar un minuto más en esa casa recogió todo el expediente y salió de allí regresó al taller de Santiago y le mostró los documentos santiago los ojeó su seño frunciéndose con cada página “esta mujer es un monstruo” murmuró
“conozco ese nombre Renata Cordero” dijo Santiago de repente “pero no es su verdadero nombre.
” “Hace años investigué un caso en Chihuahua una mujer llamada Clarisa del Río se casó con un empresario rico tres semanas después el hombre se suicidó el caso se cerró pero guardé una copia del expediente santiago fue a una sala trasera y regresó con un sobre grueso dentro había una foto de Clarisa o Renata en una fiesta elegante era la misma mirada calculadora la misma sonrisa vacía ha cambiado de nombre al menos tres veces” explicó Santiago
“y cada vez un hombre desaparece o muere ahora te tocaba a ti.
” El aire en la pequeña oficina del notario Áel Domínguez era denso y olía a papel viejo y a justicia aplazada domínguez un hombre cuya mente seguía siendo más ágil que la de cualquier joven abogado repasaba los documentos con una concentración absoluta su rostro no mostraba sorpresa sino una indignación contenida gustavo estaba sentado frente a él sus hombros ya no tan tensos como antes pero con una llama de determinación ardiendo en su mirada esta mujer Renata no solo
quiere tu herencia Gustavo” dijo el notario posando la pluma sobre el escritorio está intentando borrar tu existencia legal de este mundo si lograbas su cometido podría vender todas tus propiedades las tierras las acciones de la empresa sin necesidad de informar a nadie se convertiría en un fantasma con una fortuna y tú serías solo un hombre en una lápida vacía la magnitud de la traición era casi inconcebible el silencio en la habitación se volvió tan espeso que se podía oír el silvido del viento colándose por una pequeña rendija de la ventana gustavo no respondió su mente trabajando
a toda velocidad evaluando cada opción cada movimiento en esta peligrosa partida de ajedrez por la vida de su hija y su propio futuro “necesito su ayuda para atenderle una trampa” murmuró finalmente Gustavo su voz apenas un susurro pero cargada de una firmeza inquebrantable voy a fingir que me rindo que regreso a la unidad militar quiero que ella crea que tiene el camino libre para que muestre su verdadero rostro domínguez se recostó en su silla entrelazando los dedos sobre su vientre no hizo más preguntas a veces la verdad solo se revela cuando uno cede la iniciativa al engaño cuando
se permite que el enemigo crea que ha ganado la batalla para poder ganar la guerra es un plan arriesgado pero me gusta asintió el notario redactaré un comunicado oficial falso del Ministerio de Justicia incluirá una declaración formal de tu renuncia a todos los bienes por un supuesto estrés postraumático ella no se quedará tranquila morderá el anzuelo mientras tanto Santiago Mena utilizaba sus viejos contactos para organizar un lugar seguro para Susana la niña fue trasladada discretamente al refugio Raíces una organización benéfica financiada en secreto por el propio Domínguez un lugar donde estaría
protegida y cuidada lejos de cualquier peligro la tarde siguiente bajo una lluvia persistente que golpeaba los techos de la ciudad Gustavo llamó a Renata desde su camioneta puso el altavoz para que Domínguez a su lado pudiera grabar cada palabra su voz sonaba cansada derrotada el papel de su vida renata soy yo dijo con un suspiro voy a regresar a la unidad todo esto es demasiado para mí la casa las propiedades ya no me importa nada encárgate tú de todo liquídalo si quieres yo ya no quiero saber nada de este lugar hubo unos segundos de silencio al otro
lado de la línea y Gustavo pudo casi sentir la sonrisa triunfante de Renata luego su voz sonó tan dulce y comprensiva que resultaba nauseabundo oh mi amor creo que es lo mejor deberías descansar no te preocupes yo me haré cargo de todo gustavo colgó y cerró los ojos recostándose en el asiento por primera vez en días sintió una extraña calma la partida de ajedrez había comenzado y él acababa de mover su pieza más importante las piezas de este juego eran los recuerdos y el futuro de la hija que había rescatado de la oscuridad
tres días después tal como habían previsto una visitante especial apareció en la notaría Domínguez una de las más prestigiosas de la región famosa por su discreción renata Cordero entró con un abrigo color crema y el cabello perfectamente peinado su mirada tranquila y segura buenos días vengo a autenticar unos documentos” dijo al recepcionista su voz ligera y melodiosa se trata de un poder notarial y un certificado de defunción de mi esposo necesito finalizar la transferencia de bienes lo antes posible una microcámara hábilmente oculta detrás
de una maceta de cactus grababa cada gesto cada palabra en una oficina trasera Santiago y un pequeño equipo de vigilancia monitoreaban la transmisión en vivo tomando nota de todo la trampa estaba funcionando a la perfección renata sacó una hoja con la supuesta firma de Gustavo una falsificación tan meticulosa que delataba su experiencia en el engaño pero para alguien como Santiago un ex investigador de inteligencia esa misma minuciosidad era la pista más evidente de su culpabilidad está acostumbrada a esto” murmuró Santiago a su compañero su voz apretada por la rabia “puedo oler la mentira
desde aquí te aseguro que no es la primera vez que hace algo así.
