Uno a uno, dejaron las llaves sobre la mesa.
—No quiero millones. Quiero a mi hermano —lloró Ricky.
—Enséñame a sembrar —dijo Sheila.
—La familia vale más que el dinero —afirmó Ben.
El verdadero legado
Después de un mes de trabajo duro, Carding los llevó a una gran construcción.
—¿Otro centro comercial? —preguntó Ben.
—No —respondió Carding—.
—Es el Centro Agrícola y Médico Reyes.
—Ustedes lo dirigirán.
—Para el pueblo. Para los campesinos.
Mensaje final
Esa noche, todo el pueblo celebró la cosecha.
Los tres profesionales, ahora con manos llenas de callos, comían junto a los agricultores.
Carding miró a su madre.
—Misión cumplida, mamá.
Ella sonrió mirando al cielo.
—El hijo campesino enseñó a los hijos “exitosos” qué es la verdadera riqueza.
Porque el barro en las botas
no disminuye el valor de una persona,
sino que revela quién realmente sostiene al mundo.
