Estela se acercó, conteniendo la respiración, preparada para escuchar los gritos de su jefe, preparada para ser despedida, humillada y expulsada. Pero lo que escuchó la dejó helada. No había gritos. Solo había una vocecita temblorosa pero valiente, y un silencio denso, cargado de algo que estaba a punto de cambiarlo todo para siempre.
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Todos temían mirar al millonario a los ojos... hasta que la hija de la limpieza entró en su despacho con una galleta y un secreto que lo cambió todo.-nhuy
