Si prefieres algo más suave, esta "leche de ajo" es una receta tradicional muy efectiva:
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Machaca un diente de ajo y hiérvelo a fuego lento en una taza de leche (puede ser vegetal).
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Cuélalo y bébelo tibio unos 30 minutos antes de ir a la cama.
| Consejo para principiantes | Acción recomendada |
| Cantidad | Empieza con medio diente si no estás acostumbrado al ajo crudo. |
| Frecuencia | La consistencia es clave. Intenta hacerlo 3-4 veces por semana. |
| Aliento | Masticar una hoja de perejil o menta después puede ayudar con el olor. |
Conclusión: Pequeños cambios, grandes resultados
El ajo no es una cura mágica de una sola noche, pero es un apoyo constante para los procesos naturales de tu cuerpo. Al combinar su consumo con una buena higiene del sueño (como apagar pantallas una hora antes de dormir), podrías transformar tus noches de insomnio en mañanas llenas de energía.
Nota: Si sufres de problemas digestivos crónicos o estás bajo medicación anticoagulante, consulta con tu médico antes de introducir cambios significativos en tu dieta.
