Aunque el tema es difícil, anticipar estas decisiones puede aliviar la carga emocional cuando llegue el momento. Hablar con seres queridos, investigar con antelación las opciones disponibles en la zona o anotar las preferencias permite actuar con mayor calma y serenidad.
Decirle adiós a un animal no es sólo una cuestión práctica: es también un acto de amor y respeto que merece reflexión y amabilidad.
Tomarse el tiempo para elegir la solución que más te convenga ya es una forma de seguir honrando el lugar único que tu compañero siempre ocupará en tu corazón.
