Una herencia entretejida en la tela
Con el tiempo, este pequeño nudo se ha convertido en un recordatorio visible de una época en la que la lencería solía confeccionarse a mano. Las mujeres cosían, ajustaban y personalizaban ellas mismas su ropa interior. El nudo simbolizaba entonces la artesanía, la habilidad y una forma de autonomía.
Al conservar este elemento, la lencería moderna ha mantenido una conexión con esta tradición. Incluso en las piezas más contemporáneas, sirve como recordatorio de que la comodidad y la elegancia comparten una historia común.
Un toque de feminidad asertiva
Los diseñadores captaron rápidamente el potencial estético de este pequeño detalle. El lazo añade un toque de suavidad, delicadeza, casi de inocencia. Suaviza las líneas, atrae sutilmente la mirada y aporta un aire de refinamiento, incluso a los diseños más sencillos.
Es como una firma silenciosa. No siempre la notamos conscientemente, pero su ausencia se notaría. Evoca esa feminidad discreta, esa que reside en los detalles que usamos, sobre todo para nosotras mismas.
