Más allá de su aspecto tradicional, esta práctica también se basa en una razón muy práctica: el olor a ajo. Fuerte y persistente, no es del agrado de ciertos insectos. En el campo o en regiones cálidas, donde los mosquitos perturban fácilmente el sueño, colocar ajo cerca de la cama se considera a veces una alternativa natural a los productos químicos.
No es una solución infalible, pero algunas personas notan una menor presencia de plagas alrededor de su zona de dormir, lo que puede ser suficiente para mejorar la comodidad nocturna.
La idea de un aire “más limpio”: ante todo una percepción
Se suele decir que el ajo "purifica el aire". Seamos claros: no sustituye una buena ventilación diaria ni un hogar limpio. Sin embargo, el ajo contiene potentes compuestos aromáticos que pueden alterar ligeramente los olores en una habitación mal ventilada.
Para algunas personas, este olor da la sensación de un aire más limpio. Esta sensación es subjetiva, pero no despreciable: la percepción juega un papel importante en la capacidad de relajarse antes de dormir.
