Cuando el silencio o el rechazo de un hijo causa sufrimiento, es comprensible el impulso de "castigar". Pero una herencia se resuelve legalmente, no emocionalmente. Un testamento escrito con ira puede tener el efecto contrario: conflictos, procedimientos legales y desavenencias irreparables.
Si es posible, una mediación familiar, aunque sea breve, puede a veces calmar la situación o, en su defecto, ayudar a tomar decisiones más serenas.
Una herencia bien preparada en Francia es también un último gesto hacia uno mismo: el de proteger lo esencial, sin dejar que el dolor decida por uno.
