En muchas personas, estas manchas corresponden a lo que se conoce como púrpura actínica. Aparece principalmente en las manos y los antebrazos, zonas muy expuestas al sol con el paso de los años. La piel se vuelve más fina y los vasos sanguíneos más frágiles. Aunque su apariencia pueda resultar sorprendente, este fenómeno suele ser inofensivo y no requiere tratamiento específico, lo que puede resultar tranquilizador mientras se espera una cita médica .
Señales que merecen especial atención
Mientras espera su cita, simplemente controle la situación. Si las manchas se vuelven numerosas, dolorosas, hinchadas o se acompañan de malestar general, lo mejor es consultar a un médico sin demora. De igual manera, una aparición muy repentina o acompañada de otros cambios inusuales (fatiga intensa, sangrado) debería indicarle que consulte a un médico cuanto antes.
Acciones a evitar a partir de ahora
Sin darnos cuenta, a veces maltratamos nuestras manos: al cargar bolsas pesadas, al hacer bricolaje, al trabajar en el jardín o al chocar con muebles. Limitar estos pequeños traumatismos ayuda a prevenir la aparición de nuevas marcas. Usar guantes para las tareas manuales y adoptar movimientos más suaves ya marca una gran diferencia.
