Al llegar a los 60 años o más, muchas personas notan que sus ojos se sienten más cansados al final del día, con sequedad ocasional o una sensación de fatiga que persiste incluso después de dormir. Esto puede hacer que al despertar la visión parezca menos nítida, generando incomodidad y preocupación por el paso del tiempo. La buena noticia es que pequeños ajustes en la rutina antes de dormir, basados en hábitos simples y naturales, pueden contribuir a que los ojos descansen mejor durante la noche y se sientan más frescos por la mañana.

Pero eso no es todo… Hay un ritual sencillo que combina relajación, nutrición y cuidados básicos, y que muchas personas mayores están incorporando con resultados positivos en su bienestar ocular diario. Sigue leyendo para descubrir cómo implementarlo paso a paso.
¿Por qué la rutina nocturna importa tanto después de los 60?
Con los años, los ojos experimentan cambios naturales, como una menor producción de lágrimas o una adaptación más lenta a la oscuridad. Estudios generales sobre salud ocular indican que una buena higiene del sueño y el aporte de nutrientes clave ayudan a mantener el confort visual. Dormir bien permite que los ojos se lubricen naturalmente y reduzcan la tensión acumulada durante el día.
La regla 20-20-20 (cada 20 minutos, mirar a 20 pies durante 20 segundos) es útil durante el día, pero por la noche el enfoque cambia a la relajación total.
Los pilares de un ritual nocturno amigable con los ojos
Un ritual efectivo se basa en tres áreas: desconexión de pantallas, cuidados suaves y apoyo nutricional nocturno. Estos hábitos no prometen milagros, pero apoyan el descanso ocular natural.
