La Niña del Contenedor y el Magnate: La Verdad que Sacudió al Mundo
“Mi mami me dijo…” – la voz de Lucía era apenas un susurro – “que usted es mi papá.”
El tiempo se detuvo.
Ricardo sintió cómo todo dentro de él se congelaba. Su corazón. Sus pulmones. Su mente privilegiada que había construido imperios enteros.
No podía ser cierto.
Pero en algún lugar profundo de su memoria, una imagen empezó a formarse. Una mujer. Veinte años atrás. Una noche de copas después de cerrar su primer gran negocio. Un hotel. Una despedida apresurada a la mañana siguiente porque tenía una junta importante.
Nunca supo su nombre completo.
Nunca volvió a verla.
Nunca… nunca pensó en las consecuencias.
“¿Cómo se llama tu mamá?” – preguntó, sintiendo cómo el mundo que conocía empezaba a desmoronarse.
“Mariana. Mariana Flores.”
El nombre no le decía nada. Habían pasado dos décadas. Habían sido cientos de rostros, de cenas, de cócteles empresariales. Pero esta vez, una de esas noches había dejado una huella que ahora dormía entre la basura de la ciudad que él dominaba desde sus torres de cristal.
Ricardo se arrodilló completamente, ensuciando su traje de quince mil dólares. Tomó las manos pequeñas y frías de Lucía entre las suyas.
“¿Por qué tu mamá te dejó aquí?”
Los ojos de la niña se llenaron de lágrimas.
Artículo Recomendado Mujer Pobre Rechaza un Soborno y la Consecuencia la Hace Más Rica que su Propio Jefe