Michael tosió, tembló y le entregó un pequeño USB negro.
—»Todo está aquí. No confíes… ni en mi familia.»
Antes de que pudiera responder, sus ojos se rodaron y se desplomó nuevamente en sus brazos. Esta vez no esperó a nadie. Ella gritó por ayuda, pero nadie acudió. La mansión, que antes parecía majestuosa, estaba oscura y vacía.
Entonces se abrieron las puertas principales… y apareció una silueta.
—»Te advertí, limpiadora —dijo una voz fría—. Debiste permanecer invisible.»
Katherina sintió un frío que le heló la sangre. Quienquiera que fuera, lo sabía todo.
Ep. 4
Katherina se quedó paralizada, el corazón le latía desbocado mientras la sombra se acercaba. La voz pertenecía al señor Henson, el socio más cercano de Michael, el mismo hombre que ella veía en las reuniones de la junta directiva.
