La dejó en el hospital después de su cirugía, pero cuando el médico entró con las flores… reveló algo que el esposo jamás habría imaginado.DIUY

“Divorcio en el hospital: El esposo no imaginó a quién perdía”

La habitación del séptimo piso de un hospital privado estaba extrañamente silenciosa. El monitor cardíaco pitaba de manera constante, la luz blanca iluminaba el rostro pálido de Hanh, una mujer que acababa de someterse a una operación por un tumor en la tiroides.

Hanh estaba confundida:
—¿Qué es esto… qué papeles?

Khai le empujó los papeles hacia ella brevemente:
—Papeles de divorcio. Ya los escribí. Solo tienes que firmarlos y se acabó.

Hanh se quedó atónita. Sus labios se movían, su garganta aún dolía por la operación, no podía formar palabras. Sus ojos estaban llenos de dolor y confusión.

—¿Estás bromeando?

—No estoy bromeando. Te dije que no quiero vivir con una mujer débil y enferma todo el año. Estoy cansado de cargar con esta carga solo. Deberías dejarme vivir con mis verdaderos sentimientos.

Khai habló con calma, como si hablara de cambiar de teléfono, no de abandonar a su esposa con la que había pasado casi 10 años de su vida.

Hanh sonrió débilmente, lágrimas rodaron por las comisuras de sus ojos.

—Entonces… esperaste el momento en que no podía moverme, no podía reaccionar… para obligarme a firmar?

Khai guardó silencio unos segundos, luego asintió:
—No me culpes. Esto tenía que pasar tarde o temprano. Tengo a otra. Ella no quiere vivir más en la oscuridad.

Hanh apretó los labios. El dolor en su garganta no era nada comparado con el dolor que gritaba en su corazón. Pero no gritó ni lloró fuerte, solo preguntó suavemente:

—¿Dónde está el bolígrafo?

Khai se sorprendió.
—¿De verdad vas a firmar?

—¿No dijiste que esto tenía que hacerse tarde o temprano?