¿Te pasa que al levantarte sientes las piernas frías y pesadas? ¿Notas hormigueo en los pies cuando caminas unos minutos? Para muchos adultos mayores, estas sensaciones se vuelven parte del día a día. Y aunque se normalizan, generan una pregunta insistente: ¿hay algo sencillo que pueda ayudar?
Imagina una cocina tranquila por la mañana. El vapor sube de una taza, el aroma es suave y reconfortante, y por un momento el cuerpo se relaja. Hoy exploraremos una bebida tradicional, accesible y muy conocida, que podría apoyar la circulación cuando se integra con hábitos saludables. No prometemos destapar arterias ni resultados inmediatos. Prometemos información clara, historias reales y pasos prudentes. Y lo más interesante aparece poco a poco.
Quédate, porque este tema tiene más matices de los que parece.
