El jengibre contiene compuestos antiinflamatorios naturales, como gingerol, que ayudan a reducir la respuesta inflamatoria del cuerpo. Preparar una infusión con rodajas de jengibre fresco y tomar una taza al día puede aliviar molestias leves y mejorar la digestión.
La cúrcuma es una de las especias con mayor evidencia científica por sus efectos antiinflamatorios gracias a la curcumina. Mezclarla con aceite de oliva y consumirla en alimentos o aplicar una mezcla tópica sobre la zona afectada puede ayudar a reducir el dolor y la hinchazón.
Consumir alimentos altos en antioxidantes puede ayudar a combatir la inflamación desde adentro. Frutas como cerezas, moras, uvas y verduras de hoja verde aportan compuestos que neutralizan los radicales libres y favorecen la recuperación.
El té verde contiene polifenoles como epigalocatequina galato (EGCG), que tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Beber varias tazas al día puede contribuir a reducir la inflamación crónica.
Los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados como el salmón, la caballa o las semillas de lino ayudan a disminuir la producción de moléculas proinflamatorias en el cuerpo, favoreciendo la salud general de articulaciones y tejidos.
