Gracias a este fertilizante natural, todas tus plantas de interior florecerán fácilmente.

No necesitas ser químico para prepararlo. La receta es increíblemente sencilla: disuelve una cucharadita rasa de bicarbonato de sodio en un litro de agua tibia y mezcla bien hasta que se disuelva por completo. Esta preparación se usa principalmente durante la temporada de crecimiento, en primavera y verano. Puedes aplicarla una vez a la semana, ya sea regando la base de la planta o rociando ligeramente el follaje, evitando siempre las horas más calurosas del día. La idea no es inundar las plantas, sino cuidarlas, como un ritual de cuidado delicado.

Floración, follaje: los beneficios que puedes observar

Usado con moderación, el bicarbonato de sodio puede promover una floración más consistente y plantas notablemente más vigorosas. Un suelo más equilibrado facilita la absorción de nutrientes naturales, lo que puede resultar en más cogollos y flores más duraderas. En cuanto al follaje, algunos jardineros notan que las hojas están más limpias y más resistentes al desgaste diario. Hablamos de un soporte, no de un fertilizante completo: el bicarbonato de sodio proporciona principalmente un impulso indirecto al crear mejores condiciones generales de crecimiento.

Precauciones esenciales para evitar errores

Como suele ocurrir en jardinería, la clave es la moderación. Una dosis demasiado alta o una aplicación demasiado frecuente pueden alterar el equilibrio del suelo y debilitar las raíces. Antes de tratar todas las plantas, pruebe siempre en una zona poco visible y observe durante unos días. Algunas especies son más sensibles que otras, especialmente aquellas que prefieren suelos marcadamente ácidos. El bicarbonato tampoco sustituye a las bases: un riego adecuado, una buena exposición a la luz y un aporte regular de materia orgánica son esenciales para la salud de las plantas.

Incorporando bicarbonato a una rutina natural