¿Te levantas con los pies hinchados, tobillos como globos y esa sensación de que las piernas pesan toneladas al final del día? ¿O notas que el azúcar en sangre sube más de lo normal y, encima, sientes retención de líquidos que hace que los zapatos te aprieten? Si tienes más de 45 años, estas molestias son muy comunes en México y en muchos hogares latinos. Millones de personas conviven con ellas: fatiga en las piernas, hinchazón que empeora con el calor, picos de glucosa y la frustración de no encontrar alivio rápido.
Nuestras abuelas no tenían acceso a tantas pastillas, pero sí a la despensa y al patio. Y una de las plantas que más usaban era el perejil fresco. No porque fuera “mágico”, sino porque contiene compuestos que ayudan al cuerpo de forma natural: diuréticos suaves, antioxidantes, potasio, vitamina C y sustancias que apoyan el metabolismo del azúcar y la eliminación de exceso de líquidos.
¿Quieres saber por qué esta hierba tan sencilla genera tanto interés hoy en día y cómo prepararla como lo hacía la abuela? Sigue leyendo, porque vamos a desglosar los beneficios realistas uno por uno… y la receta al final podría ser justo lo que necesitas probar esta noche.
