El alimento económico que puede fortalecer tus huesos después de los 60

Muchos creen que fortalecer huesos es igual a consumir calcio. Punto. Pero la historia real es más compleja. El cuerpo necesita un equipo completo para que ese calcio se use bien: magnesio para fijarlo, vitamina D para absorberlo, proteína para construir estructura y hábitos que eviten que se pierda.

Y aquí aparece la trampa común. Puedes estar consumiendo calcio y aun así tener huesos frágiles si tu absorción no es buena, si tu dieta está cargada de sal y ultraprocesados o si pasas demasiado tiempo sin moverte. Suena injusto, lo sé. Pero también significa algo esperanzador. Si el problema es de “equipo”, entonces un solo alimento bien elegido puede ayudar a completar piezas.

Ahora viene lo interesante. Existe un ingrediente sencillo que, por ser tan común, suele ser ignorado. Y en tamaño es pequeño… pero en potencial, enorme.

El “pequeño gigante” que muchos pasan por alto: el ajonjolí

El ajonjolí, también conocido como semillas de sésamo, suele verse como adorno en el pan o como toque final en algunos platillos. Pero lo que se esconde en esas semillas es un paquete de minerales y compuestos bioactivos que puede apoyar la salud ósea, especialmente en adultos mayores.

Imagina el sabor tostado, ligeramente dulce, y ese aroma cálido que se levanta cuando lo pones unos segundos en el comal. Es un detalle sensorial, sí. Pero también es una señal. Algo está despertando.

Puede que estés pensando: “¿De verdad unas semillas pueden marcar diferencia?” Es una duda totalmente lógica. Y por eso, antes de hablar de “beneficios”, hay que hablar de una palabra clave: biodisponibilidad.

El detalle que casi nadie te dice: no lo comas entero