La nota que lo cambió todo
Un domingo por la tarde, Emily llegó temprano a casa. Se quedó en la puerta con un papel doblado en la mano, con las manos ligeramente temblorosas.
—Abuelo —dijo con voz firme pero suave—. ¿Podemos sentarnos?
Nos sentamos a la mesa de la cocina, que había visto cumpleaños, tareas y cenas tranquilas. Me pasó el periódico.
"Necesito que leas esto primero", dijo.
La nota contenía sólo cuatro palabras, escritas con su pulcra letra.
Esto no fue un accidente.
De repente sentí una opresión en el pecho tan grande que pensé que me quedaría sin aliento.
—Recuerdo cosas —dijo en voz baja—. Cosas que me dijeron que no podía recordar.
Sacó un teléfono viejo, rayado y anticuado. Explicó que lo había encontrado en una caja sellada del juzgado, sin que nadie lo viera y mal etiquetado. Dentro había grabaciones de la noche de la tormenta. Un mensaje estaba parcialmente borrado.
Cuando lo tocó, el sonido llenó la habitación. Viento. Pánico. Voces alzadas. Miedo.
Alguien había estado en ese camino con ellos.
Alguien que no debería haber estado allí.
