Ingredientes:
- 1 trozo de jengibre fresco (aproximadamente 2-3 cm).
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio (opcional, para un efecto más intenso).
- 1 cucharadita de agua (opcional, para formar una pasta).
- 1 cepillo de dientes de cerdas suaves.
Preparación:
- Limpieza esencial: Lava bien el jengibre bajo agua corriente, pélalo con un cuchillo o una cucharilla para eliminar la capa externa y córtalo en un trozo manejable.
- Preparación de la pasta (opcional): Ralla el jengibre finamente o tritúralo con un mortero hasta obtener una pulpa. Mezcla con el bicarbonato de sodio y unas gotas de agua para formar una pasta suave, si deseas un blanqueamiento más potente.
- Aplicación directa: Si prefieres un método más simple, corta una rodaja fina de jengibre y úsala tal cual, o usa la pasta preparada.
Método de uso:
- Lava tus dientes con tu cepillo habitual para eliminar residuos.
- Frota la rodaja de jengibre o la pasta con el cepillo de cerdas suaves directamente sobre tus dientes, enfocándote en las áreas con manchas, durante 1-2 minutos.
- Enjuaga bien con agua tibia y, si usaste bicarbonato, enjuaga con más cuidado para no irritar las encías.
- Repite este ritual 2-3 veces por semana durante un mes para resultados visibles.
Rendimiento: Suficiente para una aplicación diaria, dependiendo del tamaño del trozo de jengibre.
