Del veredicto médico a tres cunas: la historia de Antonia que transformó el miedo en determinación…

Hay frases que golpean a una persona tan profundamente que influyen en todo el resto de su vida.
“Probablemente nunca podrás tener hijos.”

Para Antonia Hristova, de Sofía, esas palabras no fueron solo una opinión médica, sino una frontera más allá de la cual dejó de imaginar su futuro. Era joven, llena de energía y de planes, y aun así aquel diagnóstico dejó en ella una huella silenciosa: un dolor del que no se habla, pero que se lleva dentro.

Durante años intentó reconciliarse con esa idea. Trabajó, llevó una vida normal y se convencía a sí misma de que la maternidad no es la única fuente de felicidad. Sin embargo, en lo más profundo de su interior permanecía una esperanza frágil, que no se atrevía a nombrar, pero que tampoco podía reprimir por completo. Y entonces llegó el momento que lo cambió todo.

Un test de embarazo positivo.

Primero la desconfianza, luego las lágrimas. La alegría se mezclaba con el miedo. ¿Cómo creer algo así cuando durante años le habían repetido que las probabilidades eran mínimas? El propio cuerpo de Antonia desmintió todos los pronósticos anteriores.