No con espectáculo. Con certeza.
Dije que sí sin miedo.
Nos casamos la primavera siguiente en la azotea, rodeados de quienes me habían visto ascender. Margaret lloró durante toda la ceremonia. Emma estaba a mi lado, orgullosa y fuerte.
La última carta de Teodoro nos estaba esperando.
Construyamos algo hermoso juntos.
Lo hicimos.
Años después, Hartfield Architecture se hizo conocida no solo por sus edificios icónicos, sino también por cambiar quiénes los diseñaban. Centros comunitarios. Bibliotecas. Escuelas. Espacios construidos con dignidad e intención.
A veces pienso en aquella mañana detrás de la casa embargada. El metal frío. La suciedad bajo mis uñas.
Si esa mujer pudiera verme ahora, no reconocería la vida.
Pero ella reconocería la fuerza.
Porque siempre estuvo ahí.
Ella sólo necesitaba espacio para ponerse de pie.
