Para algunas familias, la dimensión espiritual es esencial. Algunas tradiciones recomiendan un lugar específico, otras favorecen un ritual particular. Si las creencias del difunto fueron importantes en su vida, inspirarse en ellas puede brindarle paz interior. Pero, insisto, esto no es una obligación, sino una posibilidad entre muchas.
Tienes derecho a tomarte tu tiempo
No hay prisa para decidir. Puedes guardar las cenizas temporalmente, esperar a que las emociones se calmen, hablarlo con tus seres queridos o incluso con un profesional. El tiempo no es el enemigo; es parte del proceso de sanación, especialmente en momentos difíciles.
Concederte este tiempo es esencial para vivir el duelo con compasión .
El ritual importa más que el lugar
Ya sea discreto o simbólico, el ritual ayuda a dar significado. Una carta escrita en silencio, una pieza musical, un paseo, un pensamiento expresado en el interior… No es el objeto ni el lugar lo que apacigua, sino la intención. Este momento se convierte entonces en un pasaje, no en un final.
Recibir las cenizas no es un punto final, sino una etapa suave y frágil del duelo, que se debe recorrer a su propio ritmo, con respeto por el amor que se lleva… y por uno mismo.
