Antes de tomar cualquier decisión, es importante informarse. En Francia, ciertas prácticas están estrictamente reguladas: esparcir las cenizas, guardarlas en casa y transportarlas en viajes. Esto puede parecer impersonal en un momento tan delicado, pero comprender estas normas evita complicaciones innecesarias y permite tomar una decisión con calma y sin estrés.
Este paso es parte integral del proceso de duelo y de los procedimientos posteriores a un fallecimiento .
No es obligatorio guardar las cenizas en casa
Se suele decir que guardar las cenizas en casa ayuda a sentirte cerca de tu ser querido. Para algunos, esto es cierto. Para otros, prolonga una tristeza persistente, les impide seguir adelante o mantiene un sentimiento de bloqueo emocional. No hay una manera correcta o incorrecta. Lo que importa es cómo te sientes. Escucha lo que te dice tu corazón y tu cuerpo, no lo que esperan quienes te rodean.
El dolor puede resurgir con fuerza.
Recibir las cenizas a veces puede ser un verdadero "segundo shock". Aunque creas que ya has llorado mucho, pueden surgir emociones inesperadas: vacío repentino, confusión, fatiga intensa, lágrimas sin motivo aparente. Nada es anormal. El duelo no es lineal ni cronometrado. Viene en oleadas, y cada una merece ser aceptada sin juicios.
