Cáncer de Huesos

Uno de los puntos que más desconcierta a las personas es que el cáncer de huesos no afecta solo a adultos mayores. Algunos tipos aparecen con mayor frecuencia en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Por ejemplo, el osteosarcoma suele diagnosticarse en etapas de crecimiento rápido, especialmente durante la adolescencia. El sarcoma de Ewing, otro tipo importante, también se presenta con mayor frecuencia en personas jóvenes. En adultos mayores, el condrosarcoma es más habitual.

Los síntomas del cáncer de huesos no siempre aparecen de forma clara desde el inicio. De hecho, muchas veces comienzan de manera silenciosa. El dolor óseo persistente es uno de los signos más comunes. No se trata de un dolor pasajero, sino de una molestia que empeora con el tiempo, especialmente durante la noche o al realizar actividades físicas. Al principio puede parecer un simple golpe mal curado o una sobrecarga muscular.

Otro síntoma frecuente es la inflamación o la aparición de un bulto en la zona afectada. En algunos casos, la piel puede sentirse caliente o sensible al tacto. También puede presentarse rigidez en las articulaciones cercanas, dificultad para moverse o una disminución notable de la fuerza en esa área. Cuando el hueso se debilita demasiado, pueden ocurrir fracturas con golpes mínimos, algo que claramente no es normal.

Además de los síntomas locales, algunas personas experimentan señales más generales como fatiga constante, pérdida de peso sin explicación, fiebre ocasional o sensación de debilidad. Aunque estos síntomas pueden estar relacionados con muchas otras condiciones, cuando se combinan con dolor óseo persistente, es importante no ignorarlos.