Biggie, el hijo menor de Michael Jackson, ahora tiene un sorprendente parecido con su padre.

Una apariencia sorprendente, que combina madurez y elegancia.

¿Quién no ha dudado frente al espejo antes de un evento importante? Claramente, sabían exactamente lo que querían. Para este esperado estreno en Londres, los dos hermanos aparecieron con trajes oscuros impecablemente confeccionados. Una elección sencilla, casi clásica, pero que les dio la presencia que a menudo se asocia a las familias de artistas.

Por su parte, Paris optó por una silueta ultrafemenina: un vestido fluido con hombros al descubierto, delicadamente confeccionado e iluminado con toques de rojo y dorado. Esta sutil combinación le dio al conjunto un aire de alfombra roja sin ser nunca exagerado. El resultado: un trío armonioso, moderno y seguro.