Ayudó a una mujer sin imaginar que ella era la jueza que decidiría su futuro.

Cuando una simple avería cambia el curso de un día

Ese día,  Lucas  salió de su pequeño apartamento mucho antes de lo habitual. Apenas había dormido, con el estómago hecho un nudo. En su bolso, una simple memoria USB: la prueba que, según él, podría finalmente demostrar su inocencia ante las acusaciones que le había hecho su antigua empresa.

En una calle lateral, ve un coche parado, con el maletero abierto y la rueda de repuesto en el suelo. Una mujer elegante da vueltas, con el teléfono claramente fuera de servicio.  Lucas  duda un segundo y se detiene.
"¿Necesitas ayuda?".
A los pocos minutos, cambia la rueda, tranquiliza al desconocido e incluso bromea sobre sus respectivos retrasos. Se despiden con una sonrisa apresurada... sin que  Lucas  se dé cuenta de que su memoria USB se ha deslizado en el asiento del otro coche.