Llegas tarde, estresado, con la cabeza llena de preocupaciones, cuando de repente te encuentras con alguien en apuros. ¿Qué haces? ¿Sigues adelante o te detienes, arriesgándote a empeorar tu situación? Ese era exactamente el dilema al que se enfrentaba Lucas esa mañana. Pensó que solo iba a cambiar una rueda y dirigirse a su cita. Lo que no sabía es que, unas horas después, esta desconocida de traje tendría su destino en sus manos.