La técnica de riego que lo cambia todo

Regar "cuando te acuerdes" es la mejor manera de reducir la floración. La tierra debe permanecer siempre húmeda, pero nunca empapada.
En verano, especialmente en épocas de intenso calor, lo ideal es:
- regando temprano en la mañana,
- Posiblemente un segundo a media tarde,
- y una última por la tarde si el suelo se seca muy rápido.
En invierno, los riegos deben espaciarse mucho más, pero no se debe dejar que la tierra se seque por completo. La mejor manera de comprobarlo es tocar la tierra. Si aún está fría al tacto, espere.
También preste atención a la calidad del agua: el agua demasiado dura puede debilitar los geranios, especialmente las variedades con abundante floración. Un truco sencillo es dejar el agua en la regadera durante la noche para que la cal se asiente en el fondo y el agua se ablande.
Importante: Evite mojar el follaje y las flores. Riegue la tierra directamente. Las hojas húmedas favorecen el crecimiento de hongos, lo que puede dificultar la floración.
