¿La razón? A menudo, una combinación de luz inadecuada, temperaturas extremas y riego irregular. A los geranios les gusta la luz, pero no el sol abrasador del mediodía que quema sus flores. Aprecian el calor, pero detestan el frío, que los marchita. El resultado: una mala ubicación o un programa de riego incorrecto, y rápidamente entran en modo de "pausa de floración".
Luz, calor, ubicación: los aspectos básicos a respetar

Para tener geranios saludables, opte por una luz suave en lugar de la luz solar directa durante las horas más calurosas.
Lo ideal es instalarlas en un lugar luminoso pero ligeramente sombreado, orientado al sur o al sureste.
En un balcón, evita una pared blanca que refleje demasiado calor: esto puede quemar los cogollos y detener la floración.
En interiores, colóquelas cerca de una ventana bien iluminada, sin colocarlas al lado de un radiador o de un ventanal demasiado calentado.
En cuanto a la temperatura, pueden soportar hasta unos 30 °C, pero se vuelven sensibles en cuanto baja el clima. En invierno, necesitan protección: un refugio, una manta o simplemente un lugar luminoso en la casa. Por debajo de -10 °C, generalmente no sobreviven.
